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Lengua

Dinamarca se ha incorporado al mercado interior de la UE con el intercambio intensificado de bienes y servicios que ello implica. En el área lingüística esta idea se ha materializado en realidad ya a lo largo de los mil años que el danés lleva existiendo de manera independiente respecto a las demás lenguas nórdicas. El danés ha incorporado voces de otras lenguas, fundamentalmente europeas, y en sí mismo es manifestación de una comunidad lingüística nórdica, germánica e indoeuropea.

Las lenguas germánicas se separaron del resto de las lenguas indoeuropeas por de una serie de particularidades en la evolución de vocales, consonantes y entonación (acento dinámico). Hoy en día 500 millones de personas tienen una lengua germánica como lengua materna, y muchos más dominan alguna de ellas (a menudo el inglés) además de la propia. Se trata del afrikaans, el alemán, el danés, el feroés, el frisón, el inglés, el islandés, el neerlandés (con el flamenco), el noruego y el sueco.


La historia de la lengua danesa se remonta a más de mil años atrás. Sin embargo, las letras æ, ø y å, que muchos consideran uno de los rasgos característicos del danés, se fueron agregando paulatinamente; la á, por ejemplo, no se incorporó a la ortografía oficial hasta 1948. Dibujo: Ib Spang Olsen.

Una lengua nórdica

El nórdico (el germánico septentrional) comienza a diferenciarse de las demás lenguas germánicas en torno al año 200 d.C. y está documentado en numerosas inscripciones rúnicas, por ejemplo. En el Período Vikingo (750-1100) y la Alta Edad Media es más acertado hablar de dialectos que de distintas lenguas dentro del territorio lingüístico nórdico, un área que se extendía hasta parte de Irlanda, las Islas Británicas, las Shetland, las Orcadas y Normandía.

El islandés es, en su forma escrita, la lengua más próxima al antiguo nórdico. Se puede considerar una lengua de emigración procedente del occidente de Noruega desde la última parte del siglo IX hasta el año 1000, aunque hoy es estructuralmente diferente del noruego, particularmente del «bokmål», desarrollado a partir del danés escrito. Las sagas noruegas e islandesas, la acción de muchas de las cuales se desarrolla entre los años 900 y 1100, se recogieron por escrito algunos siglos después, pero son reflejo del largo radio de comunicación que alcanzaron las gentes de habla nórdica.

La lengua no tenía ningún nombre determinado, pero hasta bien entrado el siglo XIII en Suecia se habló de «lengua danesa». Se trata de una lengua emparentada con el inglés antiguo, en el que influyó notablemente durante el Período Vikingo. Palabras como fellow, husband, they, them, their, sky, window, live, die se han introducido en el inglés a través del mundo nórdico, y centenares de topónimos ingleses tienen el mismo origen. El influjo danés sobre el inglés se explica, sobre todo, por el hecho de que en la segunda mitad del siglo IX los vikingos se asentaron en tres de los cuatro reinos anglosajones, y más tarde, después de nuevas incursiones, conquistaron todo el país.

Desde la Edad Media las lenguas nórdicas han recibido prácticamente las mismas influencias de otras lenguas europeas, de las clásicas, del alemán, sobre todo, durante el medievo, y en menor grado del francés y el italiano. A partir de la segunda mitad del siglo XX todas las lenguas han recibido fundamentalmente la influencia del inglés. Las lenguas geográficamente nórdicas que no son indoeuropeas son el finés, el sami y el groenlandés.

Una lengua en contacto

El danés actual es el resultado de un continuo intercambio; su léxico acoge varios siglos de sedimentos materiales y culturales que plasman el encuentro entre lo propio y lo extraño, entre lo antiguo y lo nuevo. Muchos vocablos están históricamente em parentados con voces de otras lenguas indoeuropeas: mand, sove, æde, drikke, far, mor, øje, hoved, finger, jord, hus, etc. (hombre, dormir, comer, beber, padre, madre, ojo, cabeza, dedo, tierra, casa). Algunos el danés los comparte únicamente con una o más lenguas nórdicas: bonde, skov, fattig, elske, han, hun, etc. (campesino, bosque, pobre, amar, él, ella). La llegada del cristianismo implicó la aparición de nuevas necesidades que expresar y, con ello, de nuevas palabras, a menudo a través del antiguo sajón o el inglés antiguo, como por ejemplo kristen, kirke y kloster (cristiano, iglesia, monasterio).

La comprensión entre las lenguas nórdicas en nuestros días

Quienes tienen el danés, el noruego y el sueco como lengua materna pueden entenderse y hablar entre sí sin dificultad. Una comprensión segura exige cierto hábito, pero en las conferencias y encuentros nórdicos cada participante suele emplear su lengua materna, y en el curso de unos días la mayoría se acostumbra a la lengua nórdica vecina.

El léxico fundamental de las lenguas nórdicas es, a grandes rasgos, anál ogo, aunque en ocasiones el sueco sigue sus propios derroteros. A cambio el danés se distingue en lo referente a la pronunciación. Los hablantes de noruego son los mejor situados en la comunicación internórdica. Los suecos encuentran mayores dificultades para comprender el danés hablado que los daneses para entender el sueco. Es habitual que a los daneses les cueste distinguir el noruego del sueco.

Normalmente los finlandeses recurren al sueco a la hora de descifrar el noruego o el danés, y para ellos el danés hablado es extraordinariamente complicado; el finés es una lengua no indoeuropea y, por lo tanto, desde el punto de vista lingüístico no es una lengua nórdica. Este obstáculo para la comunicación nórdica de los finlandeses ha generado cierta presión para que se recurra a la interpretación y/o al uso del inglés en encuentros nórdicos.

Un estudio de la comprensión oral entre hablantes de danés, noruego y sueco muestra los siguientes resultados:

Los escolares feroeses e islandeses asisten a clases de danés, pero el danés ya no se siente como la lengua vecina natural. Los alumnos finlandeses reciben clases de sueco.

El alemán

En el período comprendido entre 1200 y 1500 el danés recibió el mayor influjo del exterior de toda su historia. El alemán septentrional de las ciudades hanseáticas pudo extenderse porque por espacio de varios siglos dominaron comercial y económicamente la zona nórdica y báltica. En las principales villas danesas había importantes grupos de población germanoparlante, y el bajo alemán no era tan diferente de las lenguas nórdicas de entonces como lo es el alemán actual de las lenguas escandinavas de hoy en día. De esa manera el alemán pudo influir más fácilmente en el nórdico, algo claramente visible en el léxico. Se trata de una i nfluencia que en parte es directa y en parte, indirecta, ya que la mayoría de los préstamos románicos y clásicos también tienen esta lengua como transmisor.

Muchos vocablos están relacionados con el comercio, la artesanía y la vida urbana, pero no son menos los que invaden el léxico fundamental, como por ejemplo angst, lykke, magt, blive, straks, jo (miedo, felicidad, poder, llegar a ser, inmediatamente, sí en respuesta afirmativa a una pregunta negativa). Sólo del bajo alemán medio han llegado al danés al menos 1.500 palabras. Tras la Reforma continuó la importación de voces extranjeras procedentes del sur. El alemán continuaba siendo el principal exportador, pero el alto alemán, el alemán de Lutero, fue sustituyendo en cada vez mayor medida al bajo alemán como fuente de influencia. Fácilmente reconocibles son las palabras que utilizan los prefijos ge- y er-, como por ejemplo gespenst, gemen, erfare, erhverve (espectro, infame, experimentar, adquirir). En el campo de la artesanía y el comercio el flujo de voces extranjeras continuó, y apareció una enorme cantidad de palabras corrientes que no estaban vinculadas a ninguna esfera en particular: billig, slyngel, flot, pludselig, munter, etc. (barato, tunante, bonito, de pronto, alegre). En la nueva universidad de Copenhague, para designar los diferentes cargos en general se recurría, como en Alemania, al nombre latino: student, professor, magister. Los marinos recurrieron a denominaciones bajo alemanas u holandesas como matros, pynt, dæk, fartøj, etc. (marinero, cabo, cubierta, embarcación).

El francés y el italiano

Durante los siglos XVII y XVIII la nobleza introdujo una considerable cantidad de voces francesas, como baron, respekt, etc.(barón, respeto), pero esta influencia también fue de amplio espectro: atelier, kulisse, silhuet, premiere, konkurrence, chef, director, fabrik, industri, patrule, korps, amnunition, korset, klinik, ambulance, karantæne, bandage, kanyle, dessert, souper, bouillon, bof, kotelet, kompot, garderobe, toilet, alkove, salon, sekretær, avis, redactor, journalist, annonce, etc. (estudio, bastidor, silueta, estreno, competencia, jefe, director, fábrica, industria, patrulla, cuerpo, munición, corsé, clínica, ambulancia, cuarentena, vendaje, cánula, postre, cena, caldo, bistec, chuleta, compota, guardarropa, aseo, alcoba, salón, secretario, periódico, redactor, periodista, anuncio). Entre los préstamos italianos figuran fallit, inkasso, saldo, konto, bankerot, andante, piano, cello (quiebra, cobro, saldo, cuenta, bancarrota, andante, piano, violonchelo). Del italiano tenemos, además, kartoffel (patata). 

 Como las demás lenguas cultas europeas, el danés ha recibido importantes aportaciones del griego y del latín.

El inglés

En los últimos tiempos el danés, como la mayoría de las lenguas europeas, ha recibido una fuerte influencia del inglés/americano. En áreas como la ciencia, la técnica, el comercio, la publicidad, el deporte, el entretenimiento o el periodismo político esta influencia ha sido particularmente importante, pero queda mucho para que la huella del inglés en el léxico sea tan profunda como la del francés, el alemán o las lenguas clásicas. Sin embargo, es llamativa la rapidez con la que se ha producido este fenómeno. Otro rasgo característico es que en algunos campos de la ciencia y la educación a veces se renuncia a la lengua materna y se emplea en su lugar el inglés. Además, una gran parte de la cultura juvenil se caracteriza por la presencia de textos en inglés y préstamos del inglés/americano.

Hay quien directamente opina que todos los neologismos del léxico danés son ingleses. Desde luego, no es el caso. El inglés es la lengua de préstamo dominante, pero las listas de neologismos continúan dando cabida a numerosas creaciones nacionales, sobre todo a nuevos compuestos formados a partir de componentes de sobra conocidos, como por ejemplo lommeregner en lugar de (pocket) calculator (calculadora de bolsillo).

Esta selección de voces de mediados de los años noventa puede dar una idea de los nuevos tipos de neologismos: Afrodansker, cd-rom-brænder, dummy, etisk regnskab, emaile, euro, fødevareminister, grøn afgift, homebanke, light, netavis, poli, returtast, site (afrodanés, regrabadora de cd, maqueta, balance ético, enviar un correo electrónico, euro, ministro de alimentación, ecotasa, hacer transacciones bancarias a través de Internet, bajo en calorías, periódico digital, escrutinio, tecla de intro, sitio en Internet).

Características de la lengua danesa

Muchos observadores extranjeros de la lengua danesa han notado algo muy especial en su pronunciación. Un texto sueco del siglo XVI sostiene que los daneses expulsan las palabras como si fueran a toser. Y al decir «toser» debe de referirse al stod danés (oclusión laríngea), un elemento expresivo muy poco frecuente en otras lenguas, que, sin embargo, en danés se utiliza para distinguir mediante la pronunciación una serie de palabras que de otra manera se confundirían, como por ejemplo: anden (2o) - anden (el pato); kørende (del verbo køre, ir en coche, bicicleta...) - køerne (las vacas); møller (molinos) - Møller (apellido); parret (apareado) - parret (la pareja).

El stod es un brusco parón de las oscilaciones de las cuerdas vocales, casi un cierre, y puede, evidentemente, sonar inarmónico, como un staccato, una especie de tos breve y seca. Los daneses suprimen el stod en el canto.

En general, la pronunciación danesa resulta difícil de descifrar para muchos no daneses. El danés es una lengua muy rica en vocales y con importantes diferencias de pronunciación entre, por ejemplo, mile, mele, mæle, male ( millas, enharinar, hablar, pintar) y ugle, Ole, åle, årle (búho, nombre propio, mofarse, temprano). Los sonidos finales de hav, leg, bær, flad (mar, juego, baya, plano), sonidos muy difundidos, también pueden ocasionar problemas.

Resulta difícil deducir la pronunciación a partir de la forma escrita. Vejr, hver, vær y værd (el tiempo que hace, cada, imperativo del verbo ser, valor), por ejemplo, se pronuncian del mismo modo, lo mismo que hjul y jul (rueda, navidad). Seks (6) se pronuncia «sex», seksten (16) se pronuncia «saisten». El paso de la pronunciación a lo escrito también puede ser difícil de predecir. El diptongo «ai» se puede escribir ej, eg aj o i g, por ejemplo en sejl, regn, maj, sig (vela, lluvia, mayo, se) e incluso de más maneras en los extranjerismos. La t danesa se distingue del sonido de otras t porque tiene un ligero rastro de s.

A la existencia del stod y de otras particularidades de pronunciación que diferencian el danés de las demás lenguas escandinavas hay que añadir las llamadas oclusivas debilitadas. En la Edad Media, la p, la t y la k nórdicas después de vocal se convirtieron en b, d, g en danés escrito y con una pronunciación aún más debilitada. Tapa pasó a ser tabe (perder); gata, garle (calle); kaka, kage (pastel), etc. Los ejemplos muestran también cómo el danés debilitó las vocales de las sílabas átonas convirtiéndolas en e, que se pronuncian como Ú o asimiladas a los sonidos circundantes.

La lengua escrita se caracteriza por la presencia de algunas letras de limitada difusión o desconocidas fuera del ámbito nórdico: æ, ø, å. El noruego también emplea la æ y la ø, y la å existe en danés, en noruego y en sueco.

Flexión y sintaxis

Al igual que las demás lenguas nórdicas y el inglés, en el transcurso de su historia lingüística el danés ha ido reduciendo su número de casos. En una frase como manden rakte drengen skeen (el hombre alcanzó la cuchara al chico) no hay, por ejemplo, nada en la forma de las palabras que denote cuál es el sujeto, cuál el objeto directo o cuál el indirecto. La información acerca de la relación entre los diferentes elementos de la oración se indica en gran medida a través del orden en que se suceden y se comprende a partir de la colocación sintáctica de las palabras.

Un rasgo característico del danés y de las demás lenguas nórdicas es la presencia del artículo determinado enclítico. Mientras que en inglés, en alemán, en francés y en otras lenguas románicas la determinación se forma mediante la anteposición de un elemento, las lenguas nórdicas añaden una desinencia de determinación al sustantivo. The house, das Haus, la maison, la casa es en danés huset. La forma indeterminada de house, Haus, maison, casa es hus.

Otra característica de las lenguas nórdicas es su posibilidad de formar la pasiva añadiendo una terminación dada, por ejemplo s en danés, «bokmål » noruego y sueco. Boghandleren sælger bogen (el librero vende el libro) en pasiva se convierte en bogen sælges af boghandleren (el libro es vendido por el librero).

La difusión de la lengua

Más de cinco millones de daneses tienen el danés como lengua materna, y el danés es lengua oficial tanto en los Países Nórdicos como en la UE. Las Islas Feroe cuentan con varios miles de habitantes cuya primera lengua es el danés, y el resto de los feroeses, aproximadamente 45.000, lo tienen como segunda lengua. Hasta 1999 el danés también fue la segunda lengua en Islandia, pero a partir de esa fecha quedó reemplazado por el inglés. El danés, al igual que el groenlandés, es la lengua oficial de Groenlandia, y muchos groenlandeses continúan teniendo el danés como segunda lengua. Además, en el sur de Schleswig el danés es la lengua materna de más de 10.000 daneses y la segunda lengua de muchos más.

Los daneses y su lengua

Hoy en día el danés es la lengua nórdica cuya pronunciación se transforma más rápidamente de una generación a otra, y a lo largo de los últimos cien años la pérdida de los dialectos se ha producido de manera mucho más vertiginosa que en los demás países. El danés ha pasado de ser una lengua rica en dialectos a ser una lengua dialectalmente pobre. Como contrapartida continúa existiendo una diferencia regional en la pronunciación estándar entre selandeses, fionios y jutlandeses.


La piedra rúnica precristiana de Glavendrup está en el norte de la isla de Fionia. Se levanta casi dos metros por encima del suelo y su inscripción rúnica es la más larga que se conoce en Dinamarca. Foto: Biofoto/Erik Thomsen.

Muchos daneses encuentran que en su forma moderna el danés es una lengua de menor belleza que, por ejemplo, el francés, el italiano o el inglés.

Los daneses son conservadores en lo que a la lengua escrita se refiere. Hasta los más modestos cambios pueden provocar violentas reacciones.

A vista de pájaro, Dinamarca es una sociedad lingüísticamente muy homogénea. Más del 90% de la población habla danés, que no tiene competidores como lengua nacional. Aun así son muchos los daneses que se preocupan por las diferencias lingüísticas en la sociedad danesa. Hace algunas décadas la mayor preocupación era sobre todo la influencia de la lengua moderna de Copenhague en la versión estándar, más conservadora, del danés hablado, pero con el cambio de milenio el debate se ha centrado fundamentalmente en las condiciones lingüísticas en la escuela y la sociedad para inmigrantes y refugiados, y en el temor a que el danés se vea superado por el inglés. La realidad es que no hay pruebas de que las lenguas de los inmigrantes estén influyendo en el moderno danés estándar, y no es de extrañar, porque hay más de cien diferentes. Pero la sociedad danesa carece de experiencias recientes en materia de lenguas minoritarias y se enfrenta algo insegura a muchas de las cuestiones lingüísticas que se van planteando.

Por lo que respecta al inglés se puede hablar, por un lado, de una considerable importación de palabras y expresiones, y, por otro, de una pérdida de terreno en el campo de la investigación, la educación, el entretenimiento y el lenguaje profesional. Gran parte de la investigación, la actividad empresarial, la educación y el entretenimiento no conoce fronteras, de manera que, para una sociedad abierta como la danesa, la evolución no resulta forzada. De manera que si se procura publicar investigación en danés además de crear y desarrollar en la lengua materna una terminología y una cultura educativa y de espectáculo nacionales, no hay motivos de preocupación. Porque el danés se encuentra entre las cien principales lenguas de las 6.000 o 7.000 que hay en el mundo si nos atenemos al número de hablantes que lo tienen como lengua materna. Bien es verdad que está cerca del número cien, pero teniendo en cuenta que el país tiene una tradición milenaria en el empleo del danés como lengua dominante, un sistema educativo bien desarrollado, un gran sector público con el danés como lengua de la Administración y una lengua escrita con normas bien definidas, no hay motivos que fuercen a adoptar fuertes iniciativas proteccionistas en materia lingüística.

Como escribió el dramaturgo llano-noruego de la Ilustración Ludvig Holberg (1684-1754): «lgual que una nación se abre paso hasta los bienes de otra, así se abre paso también una lengua hasta las voces de otra». Holberg combinó esta apertura con una nada despreciable presunción en nombre de la lengua danesa. Su ejemplo aún nos sirve como modelo.

Jørn Lund
Director, catedrático de universidad


Información adicional

Página web oficial de Dinamarca
www.denmark.dk

Dansk Sprognævn
(Consejo de la Lengua Danesa)
Njalsgade 136
DK-2300 Copenhague S
(+45) 3532 8982
www.dsn.dk  (en danés)
sprognaevnet@dsn.dk

Det Danske Sprog- og Litteraturselskab
(Instituto Danés de Lengua y de Literatura)
Christians Brygge 1, 1.
DK-1219 Copenhague K
(+45) 3313 0660
www.dsl.dk  (en danés)
sekretariat@dsl.dk


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Edición 1 - Noviembre 2003 de la publicación, con fecha de la versión 18-03-2004,